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¿Cómo prevenir y combatir el repilo del olivo? - Prados Plantaciones

¿Cómo prevenir y combatir el repilo del olivo?

El Repilo es una de las enfermedades más graves y extendida que ataca directamente al olivar. Esta enfermedad afecta directamente a las hojas de los olivos, y en algunos casos, también puede llegar al péndulo y a las aceitunas.

Existen dos tipos de repilo; Uno causado por el hongo Spiloceae oleagina, y, por otro lado, el hongo Pseudocercospora Cladosporiododes, comúnmente conocido como Repilo Plomizo

En el primer caso, el síntoma más característico es la aparición de unas manchas circulares con una coloración en el que al comienzo son de color oscuro, pero con el tiempo esta se vuelve amarillenta o blanquecina.

Además, la defoliación es un factor común en ambos casos, en los que al Repilo Plomizo se le suma unos puntos negros repartidos por las hojas.

En el caso de que el hongo se desarrolle en el fruto, en el hongo Spiloceae oleagina, la aceituna se caerá prematuramente con el péndulo. En el Repilo plomizo, tendrá unas manchas circulares.

¿En qué consiste el tratamiento del repilo del olivo?

Los tratamientos preventivos en ambos casos son similares; donde la aireación de los olivos con las correctas podas facilitando la entrada del aire son el punto clave.

También existen fungicidas que se pueden utilizar para tratar esta enfermedad, tanto de contacto como sistémicos.

Productos contra el repilo del olivo

Algunos fungicidas que contengan oxicloruro de cobre, sulfato de cobre y óxido cuproso. Además, el Difenoconazol y Dodina también están permitidos, entre otros.

Por otro lado, se puede realizar otros tratamientos tales como Hidróxido cúprico, Sulfato cuprocálcico, Mancozeb, Tebuconazol, Kresoxim-Metil, Trifloxistrobin y Bentiavalicarb o Isopropil.

¿Cuál es el mejor fungicida para el repilo?

Cualquiera de los productos mencionados anteriormente servirá para erradicar la enfermedad, pero lo más importante es un buen manejo que permita una aireación perfecta del árbol. Comúnmente los fungicidas cúpricos (contacto) son los más utilizados y solo se suele recurrir a fungicidas sistémicos en casos de infección grave que no se pudo contener con los anteriores.